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Familia Católica: Fe Viva. Colecta Anual Católica del 2010. P/R Del Obispo.
P. ¿Qué es la Colecta Anual Católica?
Cada año los fieles en cada una de las 82 parroquias de la Diócesis de Spokane colaboran para juntar dinero en apoyo a la misión de la Iglesia Católica de predicar, enseñar y santificar en esta parte del Estado de Washington. La Colecta Anual Católica es una de las cuatro colectas que se hacen anualmente por toda la Diócesis. Las otras colectas son: La Iglesia en los Estados Unidos, Colecta de Navidad de Caridades Católicas; y Misión de la Iglesia en el Mundo. Estas cuatro colectas forman una parte integral de la mayordomía Cristiana de todos los miembros de la parroquia. El trabajo de la Iglesia no se lleva a cabo en lo abstracto. Se necesita dinero para "hacer que haya Iglesia" justamente como se necesita dinero en nuestras casas para "hacer que haya familia." Estas colectas son parte necesaria e importante de la vida de la Iglesia. Estas colectas deben de tener prioridad sobre cualquier otra sÚplica llegue a nosotros.
P. ¿Cómo se decide la meta de la CAC para cada parroquia?
Por años, nosotros los pastores hemos identificado un "punto de referencia" aceptable para determinar una porción justa de la parroquia para la Colecta Anual Católica: 20% de los ingresos de la parroquia del año fiscal previo (sobres del domingo y Días Festivos además del total de la colecta de las canastas). Los donativos especiales tales legados a la parroquia no son usados en la computación. La figura del 20% es consistente con la guía del USCCB en Mayordomía que anima a aceptar el modelo de diezmo individual para cada familia Católica. Ese modelo refleja un 10 % de los ingresos - 5% para la parroquia; 1% para el ministerio del Obispo; y 4% para otras causas caritativas.
La meta de la CAC no es un impuesto exigido a la parroquia; sin embargo, porque somos parte de la familia Católica, es una meta parroquial seria que los párrocos y los fieles deben de hacer todo lo posible por alcanzarla. A pesar del aumento de las presiones financieras de nuestros tiempos, la administración diocesana debe solventar sus necesidades financieras dentro del presupuesto limitado de los fondos solicitados a través de la Colecta Anual Católica del 2010 o donativos, herencias, fondos especiales e intereses de capital de fondo o fundaciones.
P. ¿Cuál es la meta de la CAC 2010 para la Parroquia de _______?
La meta de la Colecta Anual Católica del 2010 para la Parroquia de _________es de $ ______. Como se ha explicado anteriormente, esta cantidad representa el 20% de las contribuciones normales del año pasado. Es una estimación justa. En muchas diócesis de los Estados Unidos, se les asigna un impuesto de la parte que les toca por los ministerios diocesanos y la administración. Aunque la Ley Canónica permite al Obispo el hacer esto, la historia de reunir fondos en nuestra Diócesis y la participación generosa de nuestros fieles ambos hablan de la sabiduría en contra de hacer eso. Sin embargo, nuestra parroquia tiene la obligación de alcanzar su meta de la CAC. Si no alcanzamos la meta, no habrá nadie que llene el vacío financiero.
P. ¿Quién debe dar a la Colecta Anual Católica?
¡Todos los hogares de nuestra parroquia! Si consiguiéramos nuestra meta de la Colecta Anual Católica del 2010 de $_______, la participación de cada una de nuestras _____ familias será necesaria. Algunos individuos y familias podrán dar más que otros; pero cada uno puede contribuir. Nuestra meta del año pasado fue de $______. Gracias a la generosidad de ____ familias de nuestra parroquia, pudimos reunir _____% de nuestra meta, o $______. Las parroquias en nuestra Diócesis dependen de la fidelidad mutua. En diálogo con nuestro obispo y mis hermanos párrocos, yo he expresado mi deseo personal de hacer todo lo que esta de mi parte para dirigir a nuestra parroquia y conseguir con éxito y satisfacción nuestra meta de la CAC. Si la CAC tiene éxito en cada una de nuestras parroquias, una gran parte de la presión financiera del presupuesto de nuestra Diócesis será reducida. Yo me comprometo personalmente a la Colecta Anual Católica del 2010 y confío que usted hará lo mismo. Su contribución es tan importante como la necesidad misma.
P. ¿Por qué la colecta diocesana (la CAC) tiene más importancia que las mismas necesidades de la Parroquia?
Los fondos para los ministerios y la administración diocesanos no es cuestión de competencias prioritarias. Es más bien asunto de fidelidad a nuestra Tradición Católica. Es necesario proveer fondos para ambas dimensiones de nuestra Iglesia. Nosotros los Católicos sabemos intuitivamente que somos parte de una familia de fe que conjuntamente promovemos la misión de Cristo. Unidos con El por el bautismo, predicamos, enseñamos y santificamos en su nombre. Más aún, sabemos que "pertenecemos" a más que nuestra parroquia donde vivimos. También participamos en la vida y ministerio de una Diócesis. Esta es una dimensión integral de nuestra Tradición. Cualquier separación entre la vida y el ministerio de la parroquia y la demás familia de fe Católica que conocemos como "la Diócesis" es falsa y divisoria.
La Iglesia en verdad somos nosotros. Las frases populares tales como "la Diócesis" o "administración diocesana" se refieren a los servicios de las oficinas diocesanas como también a (lo que a veces es seco y tedioso) los aspectos de los manejos de negocios de administrar una comunidad de mas de 95,000 Católicos en todo el este de Washington. Cuando "la Diócesis" tiene éxito, la parroquia tiene éxito; cuando "la parroquia" florece, la Diócesis (nuestra familia Católica) es enriquecida.
P. ¿Cómo beneficia la Colecta Anual Católica a nuestra parroquia?
Una participación de la parroquia individual en la Colecta Anual Católica no “compra” todos los servicios para los cuales provee fondos. Así como cada uno de los miembros de una familia no comparte de la misma manera en todos los medios disponibles, es importante que ellos estén disponibles a todos los que los necesitan. Esa es también la naturaleza de ser una familia Católica. Cada una de las parroquias se beneficia del éxito de la Colecta Annual Católica de muchas maneras, aunque los beneficios no sean recibidos directamente- o no sean reconocidos de inmediato. Mucho de los ministerios y administración se lleva cabo de una manera no agradecida y de administración “detrás de las cortinas.”
¡A nivel parroquial el ejemplo más obvio de beneficio de la CAC es la presencia de su párroco! Sus contri- buciones a la CAC proveyó para su formación y educación por años. (Cada año cerca de 50% de la CAC se aplica a satisfacer esta necesidad de la Iglesia local) Las contribuciones a la CAC del presente y el futuro asegurara la satis- facción de las necesidades de nuestros sacerdotes jubilados. Otro ejemplo es el periódico diocesano Inland Register, - este medio de comunicación esta a la disposición de todos pueda o no pagar la suscripción. Además, los miembros de nuestra parroquia se benefician del servicio y ministerio proveídos a través de los esfuerzos diocesanos al apoyo de las escuelas Católicas, educación religiosa y programas para los jóvenes. Y nadie debe de hacer menos la importancia de la presencia de nuestro obispo en cada una de las 82 parroquias de nuestra Diócesis. |